21 enero 2006

RESEÑA: El Señor de los Anillos (09)

LIBRO I: LA COMUNIDAD DEL ANILLO
SEGUNDA PARTE
4.- LOTHLÓRIEN Y TRAVESÍA POR EL ANDUIN

Saliendo de Moria a toda velocidad y con un hondo pesar por la pérdida de Gandalf, los integrantes de la Compañía se dirgen raudos y veloces hacia los bosques de Lothlórien, hogar de elfos y de la Dama Galadriel y del Caballero Celeborn. Antes de llegar a las fronteras del lugar, se detienen para descansar un poco y reponerse de las heridas sufridas. En ese momento se descubre la sorpresa que llevaba Frodo bajo sus ropas: una armadura de mithril regalo de Bilbo y que dejó boquiabierto a Gimli, pues para los enanos ese era un regalo digno de Reyes.

Una vez recuperados, se internan en el bosque, intentando encontrar refugio y colaboración de los elfos quienes, por supuesto, los alojan en los árboles, a salvo de los orcos (no así de Gollum, que vuelve a encontrarse con Frodo, tras haberse dejado intuir en Moria) y, a la mañana siguiente, aceptan conducirlos ante Celebron y Galadriel, no sin antes protagonizar un curioso incidente con Gimli. :-)

Tras varios días de viaje, llegan a Caras Galadon, verdadero centro neurálgico de Lorien y allí conocen a sus insignes anfitriones. Después de interesarse por el viaje de la Compañía y por la ausencia de Gandalf, se ofrecen a alojarlos para que se recuperen. Durante dicha entrevista, los miembros de la Compañía (así lo confiesan después) son sutilmente « interrogados » y tentados por Galadriel quien, posteriormente, ofrece a Frodo y Sam la posibilidad de mirar el « Espejo de Galadriel », que « muestra muchas cosas ». Sam se quedó preocupado por cosas que vio de La Comarca, pero Frodo lo pasó bastante peor, ya que tuvo el primer encuentro con Sauron. Fue otra ocasión donde se mostró el poder de atracción de Sauron hacia su Anillo, ya que Frodo casi fue incapaz de controlarlo. Tras esta prueba a los hobbits, y una vez vencida la que Frodo le planteó a ella (ofrecerle el Anillo único), Galadriel decide aceptar su Destino como elfa y abandonar la Tierra Media hacia las Tierras Imperecederas.

Después de varios días, llegó el momento de la partida. Los miembros de la Compañía son obsequiados con un banquete de despedida y una serie de regalos personalizados (nuevo momento glorioso de Gimli), así como unas barcas para navegar a lo largo del Río Anduin hasta el punto donde deben decidir qué ruta afrontar. Durante la travesía por el Anduin, son atacados por los orcos de las orillas y, en una de las noches, los temores de Frodo se ratifican cuando Aragorn le confirma que Gollum les viene siguiendo. En su viaje por el río, pasan bajo los Argonath, dos gigantescas figuras esculpidas en piedra que representaban a los Reyes de los hombres de antaño y Frodo y Sam, que viajaban con Aragorn, ven como éste experimenta una sutil transformación. Transformación que también se produce en Boromir, que tanto Merry como Pippin aprecian, aunque ésta sea de trascendencia más inmediata que la de Aragorn.

Las cataratas del Rauros estaban llegando y, con ellas, el fin de la travesía río abajo para los ocho viajeros pero también nuevas preocupaciones para la Compañía, que se verán en el siguiente comentario. :-)

18 enero 2006

Vuelve Humor Amarillo

Continuando con el estilo retro de Quatro, la cadena de televisión ha anunciado que va a reponer Humor Amarillo.
Comenzará la emisión el próximo 28 de Enero. El programa se emitirá los sábados y domingos antes del informativo (sobre las 14:20)

Para los que no lo recuerdan "Humorm Amarillo" era un concurso japonés donde los concursantes se enfrentaban pruebas de lo más delirantes, como las zamburguesas, el rollito de primavera o la sopa de aleta de tiburón.

08 enero 2006

RESEÑA: El Señor de los Anillos (08)

LIBRO I: LA COMUNIDAD DEL ANILLO
SEGUNDA PARTE
3.- MORIA

Llegamos, en mi opinión, a uno de los mejores fragementos del libro (por eso le dedico esta reseña a modo de pequeño homeanje). Durante dos capítulos Tolkien nos presenta un viaje de cuatro días por el interior de la tierra en lo que fuera, en tiempos, la Ciudad de la Mina del Enano.

Del relato contenido en los dos capítulos del libro que tratan el viaje de la Compañía a través de Moria decir que me parece simplemente fantástico. La descripción de las diferentes estancias casi nos permite visualizar un gigantesco mundo subterráneo, más impresionante aún si tenemos en cuenta que sus constructores eran enanos y la historia del lugar que Gandalf les cuenta contribuye aún más a resaltar esa sensación de majestuosidad.

Obvio es decir que, el único realmente encantado de encontrarse en Moria fue Gimli, ya que tenía la esperanza de encontrar allí a su primo Balin (uno de los doce enanos integrantes de la aventura de El Hobbit). Para el resto de integrantes de la Compañía, el viaje no se presentó como la mejor idea.

Como ya dijimos, todos los integrantes de la Compañía conocían oscuras historias sobre dicho lugar así que, tras su forzada entrada a las minas, no les quedó otra que continuar, eso sí, con todos los sentidos alerta y contando con Gandalf como guía y Gimli, secundándolo.

Hablando de sentidos, precisamente en este lugar Frodo descubre un curioso efecto secundario tras su combate en la Cima de los Vientos ya que, por una extraña razón, al no poder ver casi nada debido a la oscuridad, el resto de sus sentidos se agudiza enormemente. Así, descubre unos extraños sonidos que avanzan con ellos durante el trayecto por el interior de la montaña. Inicialmente no le da excesiva importancia, pero como comprueba que los ruidos continúan a medida que ellos avanza, se comienza a preocupar.

Pese a los temores manifestados por todos ellos, hasta el momento el viaje se desarrolla sin sobresaltos; si acaso, debido a una infantil acción de Pippin, descubren asustados que hay alguien más morando en las entrañas de la tierra. Ese descubrimiento, que les hace extremar aún más las precauciones, contribuye a aumentar la sensación de temor latente que impera en los dos capítulos.

Llegando casi al final de su destino, descubren la cámara de guardia, estancia muy próxima a la salida oriental de la mina. En dicha cámara se encuentra el sepulcro de Balin, junto con una breve crónica de la vida de la colonia que intentó restaurar la gloria de Moria. De la lectura de dicho relato se deduce que, efectivamente, allí hay algo más. No es sólo el monstruo de la laguna de la entrada occidental ni los orcos que frecuentemente saquearon el lugar y que, por supuesto, acabaron con el intento de colonización de Moria. Hay una sombra de mal que habita en el lugar, algo terrorífico que ha sido despertado.

En ese preciso momento, los integrantes de la Compañía se encuentran a punto de revivir los últimos momentos de la defensa protagonizada por los enanos no hace tanto tiempo, ya que son prácticamente encerrados en la cámara de guardia por una horda de orcos. Tras una escaramuza con ellos donde Frodo se juega literalmente el tipo (descubriéndose con posterioridad su pequeña « sorpresa »), los integrantes de la Compañía escapan hacia la salida, quedándose Gandalf cubriendo la retaguardia con sus habilidades mágicas.

Cuando Gandalf les da alcance, lo hace muy fatigado. Les explica que, mediante un conjuro, intentó bloquear el paso a sus perseguidores, pero que algo muy poderoso le había hecho frente, dejándolo prácticamente exhausto. Como ya están cerca de la salida, continúan extremando las precauciones y llegan así a la última (o primera, según el lado por el que se entre) defensa de Moria: el puente de Khazad-Dum. Se trata de una muy estrecha pasarela de piedra que cruza en curva un abismo cuya profundidad no se alcanza a observar.

Mientras la Compañía lo atraviesa bajo las flechas de los orcos, aparece una sombra gigantesca en la estancia y un terror sobrenatural invade el lugar. El gran enemigo ha aparecido. Se trata de un Balrog (un demonio del mundo antiguo) al que Gandalf se propone hacer frente con su magia y su espada, pese a su agotamiento. Así, el mago en el puente, y gracias a un conjuro, intenta proteger el paso. Aparentemente lo consigue, llegando incluso a vencer a su oponente en una lucha a espada. En ese momento, Gandalf completa el encantamiento sobre el puente, quebrando su vara y protegiéndolo definitivamente. Precisamente, cuando el Balrog intenta pasar, la pasarela se derrumba y se lleva al demonio al abismo. Pero aún no está todo dicho, ya que, en su caída, el Balrog lanza su látigo de varias colas con el que engancha la pierna de Gandalf, llevándolo con él a las profundidades.

La visión de la caída de Gandalf sumió al resto de integrantes de la Compañía en un estupor que apenas pudo salvar Aragorn, intentando hacerlos correr para escapar de allí. Así, llegaron a la entrada oriental, venciendo la última resistencia de orcos y salieron al exterior, donde prosiguieron rápido viaje para escapar de Moria mientras fuese de día, a fin de evitar a los orcos.

03 enero 2006

RESEÑA: El Señor de los Anillos (07)

LIBRO I: LA COMUNIDAD DEL ANILLO
SEGUNDA PARTE
2.- EL ANILLO VA HACIA EL SUR

Habiéndose completado la Compañía y estando claro su objetivo, toca ponerse en camino hacia Mordor. Actuando Gandalf como guía del grupo, deciden encaminarse hacia el Sur, protegidos por las montañas.

Durante, aproximadamente, cuarenta días, los viajeros marchan por una región bastante inhóspita, con una extraña sensación de soledad, pero que, en lugar de tranquilizarlos, los preocupa aún más. Aragorn, en un pasaje, lo expresa bastante bien cuando viene a decir que ha recorrido algunas veces esa región y siempre ha escuchado el canto de algún pájaro, pero ahora reina un absoluto silencio.

Esa preocupación de Aragorn pronto se tornó en acertada, al sobrevolarlos una bandada de pájaros silvestres procedentes del Sur, de las zonas próximas a los dominios de Saruman, en Isengard. Esa era una de las posibilidades para dirigirse a Mordor pero, tras la revelación de Gandalf sobre la traición del Mago, dicho paso quedó totalmente cerrado para ellos, debiendo buscar otra alternativa.

Así las cosas, al no poder pasar por Isengard, decidieron atravesar las montañas por el Paso del Cuerno Rojo, donde se encuentra el Pico Caradhras, lugar con una extraña leyenda a su alrededor, no sólo para los Enanos, leyenda que comprueban los viajeros en sus propias carnes cuando un extraño y violentísimo temporal les impide avanzar, cerrándoles prácticamente esa vía hacia el Este y dejándolos casi a la intemperie y, lo más preocupante para ellos, desprotegidos frente a un peligro que los sorprendió tras el temporal: una manada de huargos o lobos salvajes que los cercó.

En este momento se presentó la primera ocasión de verdadero peligro para los expedicionarios, desde su salida de Rivendel, que fue bien resuelta por ellos gracias a la ayuda de Gandalf y sus poderes. Visto que por el Paso de Caradhras no podrían avanzar, y temiendo nuevos ataques de los huargos, tocó buscar un paso alternativo hacia el Este, mencionándose un lugar fatídico en la historia de la Tierra Media para todos los pueblos: las Minas de Moria (Khazad-Dum para los enanos), cuya entrada occidental se encontraba a una jornada de marcha de donde ellos estaban.

La idea de atravesar Moria despertó numerosos recelos en la Compañía (salvo en Gimli, por razones obvias), porque todos conocían extrañas historias del lugar pero, con una misión que cumplir, con los Pasos cerrados de Rohan (por la cercanía a Isengard) y de Caradhras (por la negativa de la montaña a permitirles pasar), el único camino posible era a través de Moria, con lo que hacia allá se dirigieron a la mayor velocidad posible, para evitar un nuevo ataque de los huargos.

Una vez encontrado el sendero que los llevaría a la puerta de entrada, descubrieron que las cosas habían cambiado bastante: el río que atravesaba el lugar había desaparecido, ya que su cauce, en otros tiempos caudaloso, aparecía casi seco, lo que tampoco hacía presagiar nada bueno. Llegados a la puerta Occidental de Moria descubrieron el porqué no había río: había sido embalsado delante de la puerta, formando una laguna absolutamente negra que a todos los viajeros causó una desagradable impresión, sobre todo cuando tuvieron que atravesar parte de ella para acceder a la puerta.

Las puertas, como es de suponer, estaban cerradas y, para ojos inexpertos, eran invisibles. Además, una vez encontradas, para poder abrirlas había que dar con la palabra que permitía abrirlas (« es probable que estas puertas estén gobernadas por palabras », tal como dijo Gandalf cuando le preguntaron cómo abrirlas). Tras probar con diferentes combinaciones sin éxito, a Gandalf se el encendió la bombilla encima de la cabeza :-) y dio con la solución al acertijo escrito sobre la puerta, donde se contenía la respuesta.

Abriéndose las puertas de piedra, algo sucedió a sus espaldas. Del lado emergió un tentáculo que sujetó a Frodo, tirando de él hacia el agua. Mientras todos colaboraban para liberarlo, de repente emergieron muchos más, con lo que la única salida que les quedó fue la de dirigirse hacia el interior de Moria, sintiendo cómo las puertas se cerraban y quedaban bloqueadas por la acción de la extraña criatura guardiana del lago.